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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Hijos y egoísmo

Siempre he tenido claro que quería tener hijos. Bueno, quizás no siempre, es cierto que a los 5 o a los 10 años no me lo planteaba. Tampoco sé si a los 15. Pero definitivamente sí que me lo planteé entre los 15 y los 20. No recuerdo cómo surgió pero sí que hablaba con alguien de algo ( ¿quizás "los padres"?) que finalmente derivó en "los hijos". No recuerdo exactamente qué pensaba, ni siquiera sé si lo que recuerdo es real o es lo que, mi memoria con esa curiosa habilidad que tienen todas las memorias de reescribir el pasado, me quiere hacer pasar como real.

En cualquier caso, tampoco creo que sea importante si esto fue así, o parecido o completamente diferente pero ha ido evolucionando con el tiempo. Lo importante es que, ahora mismo creo que con 15-20 años me sentía privilegiado por vivir en este mundo ( y no unos cientos de kilómetros más al sur, quizás) y consideraba que era muy egoísta quedarse con algo así para uno solo y no compartirlo con nadie más. Aparte de eso, ante la duda de si yo podría ser un buen padre o no, mi respuesta era que los padres de nuestra época, todos en general, con muchas más limitaciones, habían conseguido criar a unos hijos razonablemente bien por lo que yo tampoco debería tener excesivos problemas para hacerlo, como mínimo, igual que la media.

Este pensamiento que sitúo entre los 15-20 años, tampoco importa si lo movemos en el tiempo un poco y lo situamos entre los 20-25, 25-30 ó 30-35. Es la ventaja de la memoria selectiva :-). Quiero decir con esto que eso es fundamentalmente lo que pienso ahora. Con otros elementos de juicio si cabe. Por ejemplo, mis padres no tenían la formación que yo he tenido. Si acaso, una formación en valores que podríamos definir como "diferente" cuando no "mejor". Por ejemplo, veo complicado que yo pueda inculcar a mis hijos una cultura del ahorro como la que yo he recibido.

Por ejemplo, afortunadamente tenemos y tengo ahora más medios de casi cualquier tipo que cuando ellos me tuvieron a mí. Por ejemplo, la caprichosa genética me ha bendecido con algunas capacidades que me han convertido en un pésimo jugador de fútbol pero en un buen estudiante. Por ejemplo ... seguro que hay más pero creo que con esas basta por ahora.

Así pues, creo que hoy en día lo tendría todo para ser un padre que no desmereciera a ningún otro. Bueno, eso quizás pueda provocar la risa de alguno que otro que lea el blog mientras en la planta de abajo revolotean sus tres churumbeles o se siente en el sofá preguntándose cuánto faltará para que su señora pegue "el chupinazo" y la hija que ahora mismo tienen en común pero que la madre se la está quedando para ella sola, pase a estar más compartida. Así que dejémoslo en que hoy en día lo tendría todo para ser un padre que no desmerezca a la media.

Por supuesto, eso no implica, ni muchísimo menos, que mis hijos resultaran buenas personas, temerosas de Dios y hombres de pro como los controladores aéreos o los políticos. (Si dentro de veinte o treinta años lee esto alguno de mis hijos o si dentro de 50 lo lee alguno de mis nietos, que sepa que los políticos llevan ya años y los controladores aéreos meses, sin gozar del favor del público). Pero como dice esa famosa frase, quien nace pobre y feo tiene muchísimas probabilidades de que, al crecer, ambas cualidades aumenten en intensidad. Puesto en negativo, quien nace en un mejor ambiente no tiene peores probabilidades que quien nace en uno peor.

Así pues, siempre me han gustado los niños. Y cuando me preguntaban repetía lo que mi padre me dijo cuando yo tenía apenas 10 años. Él quería que yo tuviera una vida mejor que la suya. No lo decía pero se sobreentendía que un éxito mío serían como diez suyos. Un hijo además era (y es) un proyecto de futuro. Al nacer, no hay nada que lo limite. Puede alcanzar cualquier cosa. Solo el tiempo, las circunstancias (incluyendo las genéticas) y él mismo irán poniéndose límites. Un hijo era (y es) algo fascinante.

Y en estas llega la ducha del martes o el miércoles pasado. En medio de la ducha me pregunté:

-¿Por qué quieres tener un hijo? ¿para ofrecerle lo que tú no has tenido, corregir los "herrores" que tú has cometido, que tenga la opción de asombrarse con cualquier cosa por pequeña que sea como haces tú?.
-Si es así, ¿por qué quieres tener un hijo? ¿para completar lo que hay de incompleto en ti?¿no se trata sino de una mera elección egoísta revestida de altruismo?. ¿Por qué estás pensando en que a tu hijo le dirás claramente que tiene que ser controlador aéreo que presumiblemente seguirán ganando mucho y trabajando poco?.

Y me quedé pensando. Es más, hace unos años leí un artículo, no recuerdo si lo encontré o me lo pasaron, sobre los "ChildFree" en contraposición a los "ChildLess". Creo que fue en la boda de mi prima cuando la madre de amiga suya comentaba que "Ortega Cano" era una persona que "no había servido para tener hijos" o algo así. Era un comentario casi despectivo. Ortega Cano era, a juicio de esta mujer, un "ChildLess" que incluso años después tuvo que acudir a la adopción.

Antes las personas que no tenían hijos eran prácticamente todas "ChildLess". Ahora ya no, ahora hay gente (y yo tengo bastantes compañeros que parecen pertenecer a este grupo) que prefieren ir y venir, hacer y deshacer, todo ello sin la carga de los hijos. Son "ChildFree". De repente, la carga negativa pasa de los padres, que no pueden concebir, a los hijos que no son sino una carga. Esto requería un cambio en el léxico y los angloparlantes lo han solucionado añadiendo los sufijos "Free" y "Less", según corresponda.

Pues bien, Ortega Cano incluido, yo seguía en la ducha, pensando a falta de no saber cantar. El "ChildFree" siempre me había parecido egoísta, quedándose para él los buenos ratos, el amor y hasta el dinero que podía haber dedicado a otra persona, a una personita chiquitita, para más señas. Pero ahora me encontraba yo preguntándome si el egoísta no sería yo y si mis ganas de descendencia no serían sino una muestra de un fracaso parcial en mi vida. No solo eso, también estaba la respuesta típica, quería tener hijos por sentir la experiencia, esa misma que tantos otros han sentido, que tan maravillosa dicen que es, por descubrir cada día que conoce tiene una habilidad más o conoce una palabra más o tiene la caradura de convencerme con un beso o incluso intentar engañarme. Esa misma respuesta que, reinterpretada, venía a decir algo así como que no quería tener un bebé sino un experimento que colmara las expectativas de mi alma científica.

Se supone que un niño es la persona más egoísta del mundo y creo que no podría ser de otra forma, Darwin dixit. Es decir, para sobrevivir hay momentos en los que toca tirar de egoísmo y, si tienes unos meses o pocos años de vida, tienes que intentar que los demás suplan esas carencias. Y hay momentos en los que, tan importante como la supervivencia personal es la del grupo. Tanto que no puede concebirse una sin la otra. Pues bien, se supone que un niño es la persona más egoísta del mundo y de repente me estoy planteando si no seré yo más egoísta aún y el pobre niño poco más que un subproducto de mi egoísmo.

Me quedé un rato en la ducha, posiblemente más del habitual. Y salí de ella sin respuestas. Ni afirmativas ni negativas, simplemente sin respuestas. O quizás sí. Ahora sé que quiero tener hijos y que mi propio egoísmo me impulsa a ello.

Un saludo, Domingo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Llegar a los 80

Mi abuela paterna llegó a los ochenta ... hace diez. El otro día hablaba con ella y me decía que no sabía si podría venir más a casa de mis padres. A la pobre se le está juntando todo y quizás entre ese todo están las Navidades, más cerca que nunca y toda la carga emocional que llevan para las personas mayores. No solo eso, la edad tampoco debe ponérselo fácil. A mí me dijo el otro día dos veces lo mismo. Antes podía hacerlo con un lapso de tiempo de diferencia, pero esta vez fue casi seguido. No hay necesidad de pensar en una posible demencia senil, pero tampoco se puede obviar que tiene 90 años. En cualquier caso, mi abuela sí que llegó a los ochenta.

Mi otra abuela también llegó a los ochenta, hace un par de ellos. Y es de estas mujeres que entierran a todos sus descendientes. El año pasado ya tuvo que enterrar a uno, mi tío, así que a ver qué tal lo lleva este año. En cualquier caso, todavía es "joven" y puede presumir de haber llegado a los ochenta muy bien. Por mucho que luego se empeñe en mostrarte las muñecas y decir que tiene los huesos salidos :-).

Mis abuelos no llegaron a los ochenta. Se ve que la pareja de cromosomas XY se escribe con ye minúscula (no sé si me acostumbraré algún día, aunque imagino que sí) . Mi abuelo paterno murió bastante joven, unos sesenta años. Mi abuela, la pobre, quedó viuda con 50 y me da que hace ya unos años que quisiera acompañarlo, no en vano ahora, tras las cosas que le ha tocado vivir y que todavía vive, se siente desdichada y entonces se sentía querida; muy querida, dice ella. Mi abuelo paterno, ese del que se supone que heredé su habilidad para hacer cuentas con la tiza en la barra del bar, murió un año antes de que yo naciera, creo que de una trombosis que acabó en embolia, lo que parece que ahora se conoce como ACV (Accidente Cerebro Vascular).

Mi abuelo materno murió cuando yo tenía dieciocho años. A él si lo conocí, claro está. Y creo que ya lo he dicho alguna vez, pero lo recuerdo como un buen hombre. Murió de un infarto pero muy posiblemente la causa principal fue el humo de los cigarros que fumó, abiertamente o a escondidas, durante toda su vida.

Mi padre no sé si llegará a los 80 pero lo dudo porque no se cuida. Nunca ha querido seriamente dejar de fumar y además siempre ha sido moderadamente obeso. Físicamente o, mejor dicho, antropomórficamente, él yo y somos muy parecidos. Espaldas anchas, piernas fuertes, bajitos ... por eso tengo que aprender de sus errores. Sobre todo de sus errores, también de los de mis abuelos pero sobre todo de los suyos. A mi favor tengo el no haber probado un pitillo en mi vida (qué raro suena lo de pitillo, creo que ya no debe usarse mucho). En mi contra que durante muchos años he sido obeso.

Él es hipertenso y ha tenido problemas de úlceras. Yo siempre he tenido la tensión bien, pero por la zona alta. Y cuando se envejece sube ... mal asunto. Hasta ahora me controlo con las grasas y estoy controlando la sal todavía más, si cabe. Pero creo que el factor diferencial pasa por la pérdida de peso. Y en ello estamos porque, a mis treinta y cuatro, estoy a punto de llegar a los ochenta. Una cantidad de kilos que no debía tener desde los 12 años o así. Con 13 recuerdo que me pesaron en el médico y pesaba más de ochenta. Así que espero que durante las próximas semanas, en algún momento de las mismas, la gráfica de mi peso empiece a bailar un zapateado sobre la línea de los ochenta. Y también espero que llegue el momento en que dicha gráfica oscile única y exclusivamente por debajo de esa línea.

No solo eso, también espero que dentro de uno o dos meses el zapateado se desplace a la línea de los setenta y cinco kilos. Entonces lo mismo escribo una entrada que trate sobre llegar a los setenta y cinco y espero que pueda decir que mi padre todavía lo está intentando. Porque mi padre se opera el lunes. Se opera "contra" una serie de circunstancias, algunas relacionadas con su estilo de vida (espero que la mayoría). Esperemos que la operación salga como se supone que debe salir, que es sin causar ningún daño adicional y aliviando los efectos negativos de esa serie de circunstancias. Esperemos, porque por mucho que no me haga caso, por mucho que no me gusten algunas de las cosas que hace o dice, la opción de que mis hijos tampoco puedan conocer a su abuelo paterno me gusta todavía menos.

Un saludo, Domingo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La abuela de Jerez

La abuela de Jerez tiene ya 90 años. En realidad tiene 90 años y casi un par de semanas, pero lo celebramos el domingo pasado. La madre de mi padre, mujer admirable donde las haya con el único inconveniente de que no tiene la cabeza dura (no como nosotros sus descendientes, claro está), siempre ha sido "la abuela de Jerez". Y es que durante muchos años vivió allí con mis tíos y mis primos. Por otro lado, estaba también "la abuela de Vélez" (por Vélez Málaga), la madre de mi madre, que tiene 82 años y nos enterrará a todos.

La verdad es que ya hace tiempo que no nos referimos a ellas como "de Vélez" o "de Jerez", supongo que, en parte, porque mis primos llevan 20 años en Málaga. Pero sí, cuando nos referimos a una y no queda claro cuál es, además del "esta" (la de mi madre, que vive aquí) y de "aquella" (la de mi padre), a veces usamos el topónimo correspondiente.

Pero a lo que vamos, mi abuela tiene muchísima cosas buenas y, evidentemente, algún que otro defectillo. Los defectillos a veces son defectillos y a veces son causa del carnet de identidad que sostiene siempre que se le pregunta que ella nació en 1920 y no hay forma de que cambie su versión. 1920, vivió la Guerra Civil española desde Tetuán, adonde su padre había emigrado y donde conoció a Domingo, mi abuelo paterno que murió un año antes de nacer yo. Vivió muchos años allí y, en 1959 creo, volvieron para España. Hassan II, antes de convertirse en rey, consiguió que muchos españoles, espoleados por el miedo, malvendieran lo que tenían allí y regresaran a España. Entre ellos estaban mis abuelos, con una gran casa donde tenían también la bodega que regentaba mi abuelo y con proyectos de ampliarla. Como digo, malvendieron todo aquello y vinieron para aquí ... afortunadamente o yo no hubiera nacido.

Aquí compraron un piso y se metieron en otro que fueron pagando con lo que sacaban del bar que pusieron. En el piso vivían mis abuelos, mi padre y, durante algún tiempo, mis tíos antes de viajar primero a Albacete y luego a Jerez. Con el otro piso no sé muy bien qué hicieron pero creo que lo alquilaron ... y tuvieron problemas. Fue uno de estos pisos de renta antigua; los inquilinos no pagaban prácticamente nada y al final les costó sangre, sudor, lágrimas y dinero sacarlos de allí.

Mientras tanto, en el bar estaban trabajando tal como no estamos acostumbrados a trabajar hoy en día. Ella ha comentado muchas veces que ha tenido que hacer ollas y ollas de callos (buenísimos) que se vendían como tapas y que, poco a poco, iban ayudando a pagar esa letra. Unos años después, mi padre conoció a mi madre y, en un momento dado, planteó al suyo la posibilidad de vivir en la casa con ellos, habida cuenta de que él trabajaba en el bar y no recibía ninguna contraprestación monetaria. Mi abuelo, que no sé si había hecho bien teniéndolo sin pagarle, sabiamente le dijo que: "el que se casa quiere casa". Y así mi padre empezó a trabajar por cuenta ajena.

En el 75, se casan mis padres y no lo celebran porque mi abuelo había fallecido un par de meses antes. Tras la muerte de mi abuelo y la boda de mi padre, mi abuela se va con su hija que ya tenía dos hijos. Ahí se convierte en "La abuela de Jerez". Para mí, cuando era un niño, siempre suponía un evento especial el que ella viniera, normalmente en verano o en navidades. Una vez, me trajo un camión de juguete, muy grande, con la bañera amarilla, que me encantó. No era de su parte sino de parte de "la abuela de Alicante", la madre de mi tío y abuela de mis primos. Parece ser que era una mujer con bastante genio y un par de ... sílabas, "mu" y "jer" pero también una buena persona con detalles como ese pues yo ni la conocía. Años después, a causa del azúcar, primero perdió una pierna, luego otra y finalmente falleció. Una lástima.

Volviendo a la historia, si no recuerdo mal, sobre el 90 mis tíos vuelven a Málaga. Vienen por trabajo, vienen también por amistad y familia y vienen también porque digamos que a mi tío ya lo conocían en Jerez :-). Antes de eso, tendría yo unos 8-9 años cuando pasé un verano, supongo que sería un mes allí con ellos. Estuve en la base militar en cuya piscina aprendí a bucear. Más tarde, quizás ese mismo verano, fui a la playa y descubrí que allí flotar me resultaba mucho más fácil, dentro del escaso nivel de flotabilidad que siempre ha caracterizado a mi cuerpo. Así que se puede decir que allí aprendí a nadar lo poco que sé.

Con el traslado, obviamente, mi abuela dejó de ser "la de Jerez" pero siempre ha tenido una característica. Siempre estuvo ahí para todo el mundo. Estuvo cuidando a mis primos cuando murió mi tía de cáncer de pecho. Estuvo cuidándolos cuando murió mi tío. Lo de mi tía fue el primer año de facultad, en mayo de 1995, si no recuerdo mal. Hace por tanto 15 años. Entonces mi abuela tenía 75 pero estaba plena de facultades. Lo de mi tío fue tres años después. Ella todavía no tenía 80 pero seguía al pie del cañón. En el 99 se casó mi prima pequeña y se la llevó con ella a su casa. Fue lo mejor que pudo hacer y creo que nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos.

Desde entonces mi prima y su familia la han cuidado los ratos que mi abuela no los cuidaba a ellos. Lamentablemente sus hermanos no le han dado tantas alegrías. Más bien al revés. Pero bueno, eso mejor olvidarlo. En 2002, 2003 y 2004 los veranos fueron complicados y mi abuela acababa ingresada por problemas intestino-estomacales. En septiembre de 2004 yo adelanté mi vuelta desde Chicago pues estaba muy mal y no sabíamos si saldría de esa. Lo hizo, vaya si lo hizo. Y de paso yo tuve la experiencia de volar desde Chicago a Madrid entre el 10-S y el 11-S y volar desde Madrid hasta Málaga el 11-S. Esa misma noche, aprovechando el jet-lag, me quedé a cuidarla.

Luego, ha tenido sus achaques pero yo diría que lo normal en una persona de su edad. Cada vez está más torpe y tiene peor memoria; hoy decía que el domingo pasado fue la primera vez que le habían celebrado el cumpleaños. No, desde su 80 cumpleaños aproximadamente, se celebra cada año y, casi siempre, en casa de mi prima. Unas veces habremos comido pizza, otras chino, otras bocadillos pero siempre lo celebramos o, mejor dicho, mi prima siempre se lo celebra. Y este domingo pasado celebró el nonagésimo aniversario. Con mareos, "como si estuviera en un barco", con pocas fuerzas, "con una flojedad en las piernas grande" y con el resto de letanías que recita pero mejor de lo que cabría esperar a su edad.

El domingo pasado llegamos a la celebración, un pelín tarde pero llegamos. Había paella con chorizo; muy buena la combinación, por cierto. Había bebidas, tortilla, "quiche Lorraine" o "quisa", tal como la llama mi madre y, por supuesto, tarta. Ella sopló sus velas, el 9 reutilizado de los 89 y que reutilizaremos el año que viene para los 91, esperemos. Lo pasó muy bien, rodeada de amigos, de familiares, de sus nietos que es como si fueran sus hijos y de sus bisnietos que es como si fueran sus nietos. Por último, una tarjeta de cumpleaños llena de deseos y firmas. Mis primas expresando lo que sentían (en el caso de mi prima Inma no era necesario, ella lo demuestra día a día), mis tíos y primos por parte de mi madre, mi madre comentando lo magnífica persona que es (no he visto otras suegra y nuera llevarse mejor), mi mujer comparándola con la Reina Sofía, etc.

La mía, muy cortita: "Para la "Abuela de Jerez". Que nosotros estemos siempre ahí, igual que lo has estado tú."

Un saludo, Domingo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Enseñanzas

Como todas las noches que no me acuesto excesivamente tarde o no estoy mortalmente cansado, anoche leí un rato. Seguí con las aventuras de ese ingenioso hidalgo y en particular estaba con los consejos que Don Quijote le dio a Sancho antes de que este se fuera a ser gobernador. Y encontré otro motivo más por el cual hay que reconocer que se trata de un magnífico libro, un grande libro, digno, dignísimo de ocupar el sitio que ocupare en todas las lenguas donde hubiere sido traducido y otras más en las que aún no lo hubiere :-).

El caso es que pensé que los consejos de Don Quijote serían un sensacional punto de partida para una entrada del blog. Así que vamos a ello. El texto, cortesía de Google Books para lo bueno y para lo malo, en azul. Solo una cosa, vaya ante todo que son comentarios actuales a formas de entender actualmente algo escrito hace 500 años. No entraré a valorar la vigencia que tenía en su momento sino la actual. Espero que no le siente mal a Cervantes :-).

Primeramente, ó hijo, has de temer á Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
Bien, la segunda parte es discutible pero podría aceptarla entendiéndola algo así como "siendo sabio, quizás te sientes sobre el hormiguero, pero no permanecerás en él". Sobre lo de temer a Dios, ahí cada uno tendrá su opinión propia. Incluso cuando pensaba que lo más lógico era ser agnóstico pero me consideraba creyente, no comprendía eso de ser "temeroso de Dios". Pensaba que debía hacer las cosas de forma correcta por mí mismo, no por miedo a nadie.

Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte á tí mismo, que es el mas difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana, que quiso igualarse con el buey; que si esto haces vendrá á ser feos pies de la rueda de tu locura la consideracion de haber guardado puercos en tu tierra.Asi es la verdad, respondió Sancho, pero fue cuando muchacho; pero despues algo hombrecillo, gansos fueron los que guardé, que no puercos; pero esto paréceme á mí que no hace al caso, que no todos los que gobiernan vienen de casta de reyes. Asi es verdad, replicó Don Quijote, por lo cual los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad, que guiada por la prudencia los libre de la murmuracion maliciosa , de quien no hay estado que se escape.Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linage,y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá á correrte, y precíate mas de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido á la suma dignidad pontificia é imperatoria, y desta verdad te pudiera traer tantos ejemplos que te cansaran.
Quizás pudiera haber troceado el párrafo y hasta cercenar alguna cosilla pero he preferido dejarlo así. Lo importante aquí es que ahora con más sentido, pues hay más gente que antes, es raro encontrar a alguien de valía situado en un puesto de alta responsabilidad. De los partidos políticos mejor ni hablar, el nepotismo sigue funcionando y las ventajas que proporcionan las cunas quizás son solo comparables a las que proporcionan las camas. Por este motivo, independientemente del peldaño de la escalera en el que estés subido, creo que Don Quijote está más que acertado al decir que nunca debemos olvidar de dónde venimos y, que lo único importante es conducirse de forma honesta, por rebajar un poco ese "virtuosa" que utiliza él, por la vida.


Mira, Sancho, si tomas por medio á la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para que tener envidia á los que los tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.Siendo esto asi, como lo es, si acaso viniere á verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes, antes le has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él hizo, y corresponderás á lo que debes á la naturaleza bien concertada.
Abunda en lo mismo aunque aprovecharé para comentar otra cosa. Lo primero: aquistar. Lo segundo, no es la primera vez que defiendo, aquí y en otros foros, algo que por otra parte no debe causar extrañeza: estoy mucho más orgulloso de las cosas que he conquistado que de aquellas que me han sido otorgadas. En este sentido, uno de mis miedos es que mis hijos, cuando los tenga, vean como normal lo que tantos hijos ven hoy en día y es que no tienen necesidad de ganarse nada: se les da todo.

Si trujeres á tu muger contigo (porque no es bien que los que asisten á gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias) enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una muger rústica y tonta.
Si acaso enviudares (cosa que puede suceder), y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal que te sirva de anzuelo y de caña de pescar, y del no quiero de tu capilla; porque en verdad te digo que de todo aquello que la muger del juez recibiere ha de dar cuenta eí marido en la residencia universal, donde pagará con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no se hubiere hecho cargo en la vida.
Este párrafo me resulta muy gracioso. Pero lo mejor de todo es que existen contemporáneos nuestros que lo firmarían sin rubor, no en vano, no hace tanto tiempo que vemos las cosas de otra manera.

Nunca te guies por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.
Supongo que se refiere a no confiar en el criterio de autoridad y más concretamente en que el criterio de cualquiera es bueno. Haría falta añadir que tampoco hay que pensar lo contrario, que el único criterio bueno es el nuestro.

Hallen en tí mas compasion las lágrimas del pobre; pero no mas justicia que las informaciones del rico.
Y aquí es donde viene lo mejor, lo que me decidió a escribir sobre ello. No sé si comentar las frases porque realmente se comentan solas. ¡¡¡Podemos aprender tanto de un libro!!!. Lástima que haya tardado tanto tiempo en leerlo.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como por entre los sollozos é importunidades del pobre.
Esto me viene a recordar un caso curioso, por no decir lamentable, que se da casi en cualquier servicio de atención al público, empezando por los profesionales de la sanidad. No termino de entender por qué, al menos en España el que más chilla tiene la razón y te atienden mejor si armas un buen jaleo. Sí, ya sé, existen razones de imagen ... bueno, fundamentalmente razones de imagen. La gente no quiere ser percibida como alguien que hace dejación de su deber o no quiere ser tachada de racista o simplemente es más cómodo atender a esa persona y acabar con la molestia a corto plazo.

Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.
No viene a cuento de nada pero en "Scaramouche", película que mi padre tenía grabada y ponía de vez en cuando, enseñan esgrima al protagonista, André Moreau/Stewar Granger, que quería vengar la muerte de su amigo "Marcus Brutus (pseudónimo)" a manos del que luego descubriría que era su hermano, Noel De Maynes/Mel Ferrer. De hecho acaba acudiendo al maestro que enseñó a su enemigo. Este, en una de las primeras lecciones, si no la primera, le dice que tiene que tratar la espada como a un pájaro: "Si lo asís demasiado fuerte, lo matáis, si demasiado flojo, saldrá volando". Como todo en esta vida, la justicia también es una cuestión de proporción y la solución para uno no vale para todos. Así nos va, con enfermos mentales que salen de la cárcel y vuelven a matar y con personas que han tenido mala suerte en la vida y en la cárcel se hacen peores. Ojalá nuestro sistema penitenciario (por cierto, yo sí creo que el adjetivo es correcto), hubiera aprendido algo del Quijote.

Cuando te sucediere juzgar algun pleito de algun tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria, y ponlas en la verdad del caso.
Bueno, aquí en realidad debería desentenderse del caso, no como Garzón, y que sea otro el que proporcione justicia. En caso en que no sea posible, evidentemente hay que hacer un gran esfuerzo para intentar conseguir una objetividad que no se tiene.

No te ciegue la pasion propia en la causa agena, que los yerros que en ella hicieres las mas veces serán sin remedio, y si le tuvieren será á costa de tu crédito y aun de tu hacienda.
Esto me recuerda a otro clásico, el Señor de los Anillos y el mejor alegato contra la pena de muerte que, posiblemente, jamás se haya escrito. En versión original: Many that live deserve death. Some that die deserve life. Can you give it to them, Frodo? Do not be too eager to deal out death in judgment. Even the very wise cannot see all ends.

Si alguna muger hermosa viniere á pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas, y tus oidos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razon en su llanto y tu bondad en sus suspiros.
Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio sin la añadidura de las malas razones.
Al culpado que cayere debajo de tu juridicion considérale hombre miserable, sujeto á las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio á la contraria, muéstratele piadoso y clemente, porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, mas resplandece y campea á nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia.
Posiblemente comentado con anterioridad.

Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus dias, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos do la vida te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura , y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aqui te he dicho son documentos que han de adornar tu alma: escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo.
Esto es posiblemente materia para otra entrada muy diferente, una que trate sobre la muerte en profundidad. Hasta ahora solo he comentado cuando la muerte ha rozado (con eso basta) a algún familiar o algún conocido. Sin duda es un tema tabú. Actuamos como si no existiera y luego pasa lo que pasa. Pero eso, como digo, será otro día, aunque no sé cuándo.

Un saludo, Domingo.

sábado, 28 de agosto de 2010

¿Y el guardaespaldas?

Esto es lo que dice la RAE:
cordobés, sa.
1. adj. Natural de Córdoba, ciudad de España, o de su provincia. U. t. c. s.
2. adj. Natural de Córdoba, ciudad de la Argentina, o de su provincia. U. t. c. s.
3. adj. Natural de Córdoba, departamento de Colombia. U. t. c. s.
4. adj. Perteneciente o relativo a aquellas ciudades y provincias o a este

Y esto es lo que me dice a mí:
Cordobesa: El apodo de una jugadora de hattrick con quien compartí grupo hace ya muchos años cuando yo estaba en VI división. De hecho, teniendo en cuenta que estuve 4 temporadas en octava división (hasta que aprendí a jugar) y una sola en séptima, esto debió ser finales de 2005, inicios de 2006. No recuerdo el nombre del equipo, pero sí el apodo de la dueña que, en realidad, no era cordobesa (motivo por el cual nuestros partidos no eran derbys andaluces) sino murciana o algo así, y se había ido a Córdoba porque su marido era de allí. ¿Y por qué la recuerdo? pues simplemente porque tenía un equipazo al que parecía imposible ganarle en mi primera temporada en VI ... y le gané. Aunque de forma un tanto injusta, todo hay que decirlo. Durante las siguientes temporadas esa "cordobesa" fue mi martirio particular porque me ganaba siempre (normal porque tenía mucho mejor equipo). Creo que quitando esa victoria inicial, después exceptuando un par de empates en mi campo, siempre perdí. Eso sí, fue ascender ella y a la temporada siguiente, una vez el tapón había desaparecido, ascendí yo :-).

Cordobés: Al parecer es una urbanización de Alhaurín de la Torre, llamada así porque el constructor era nacido en la ciudad de los Rafaeles. Y también era un vecino mío o, mejor dicho, de mis padres.

El Cordobés vivía en el mismo sitio, pero en la escalera de la izquierda. En su juventud parece que fue ... bueno, resumámoslo en que la aprovechó muy bien. Incluso, hoy mismo, decía su mujer que tenía muchas ganas de vivir. Indudablemente ya no era joven, tenía 73 años pero estaba perfectamente, al menos aparentemente. Estaba perfectamente hasta poco después de mi boda. En cuestión de un par de semanas pasó de estar aparentemente bien a que su cerebro se cortocircuitara y revelase una demencia senil galopante. Y tan galopante que a lo sumo en un mes ya estaba prácticamente en coma. Poco antes, entre mi hermano y yo ayudábamos a pasarlo de una silla a la cama y ya ni hablaba y apenas se movía.

Sé positivamente que no soy inmune a las emociones, pero también sé que, como todos, no las siento igual que otras personas de mi alrededor, pudiendo, en general, ver una situación de forma mucho más fría. Como digo, yo, ataviado con ropa de jugar al fútbol del jueves y mi hermano, convaleciente todavía de un esguince que se produjo en un partido del martes a las 8, lo movimos. Obviando a mi hermano que, por su trabajo, es normal que esté insensibilizado, yo lo hice sin pestañear, como si ayudara a mover un trozo de carne y no a un vecino con el que he hablado cientos de veces y al que saludaba cada semana cuando volvía a casa de mis padres. Las conversaciones se iniciaban, inevitablemente, con la siguiente pregunta:
¿Y el guardaespaldas, dónde lo has metido?.

Con "El guardaespaldas" se refería a mi hermano y yo siempre le decía que lo dejaba en la casa durmiendo o jugando o lo que fuera. Hacía ya tiempo que había dejado de preguntarme por "los millones" que yo ganaba. A pesar de todo yo alguna que otra vez le sacaba el tema y le decía cosas como que si necesitaba dinero para pagar el seguro de la comunidad o cualquier obra (él era el presidente), me lo dijera que en ese momento llevaba calderilla.

Teniendo en cuenta todo este trato, pensé que debía haberme resultado más difícil aquella labor. Algo así, aunque en menor intensidad, por supuesto, como a sus hijas a las que se les intentaban escapar las lágrimas al ver a su padre inmóvil en la cama. Pues no, y sin embargo, soy capaz de llorar con una película que no es más que mera ficción o siendo niño lloré desconsoladamente el día que me di cuenta de lo que significaba que alguien estuviera muerto y que, en concreto, jamás iba a poder ver a mi abuelo que murió un año antes de nacer yo.

No es que me sienta mal por ello, es simplemente que me siento curiosidad por saber por qué y en qué circunstancias somos así. Dicen por ahí que puede ser simplemente porque no es ni el momento ni el lugar. Ese es el momento y el lugar de no reconocer a la persona con la que has hablado tantas veces sino al trozo de carne que tienes que trasladar. Y esas emociones reprimidas son precisamente las que salen al ver Titanic. Sería algo que hemos ido aprendiendo generación tras generación. La verdad es que tiene sentido que así sea. Al fin y al cabo no somos más que un subproducto de la evolución, a no ser que seamos creacionistas :-).

Precisamente empalmando con la religión, el otro día, no sé si antes o después de que fuera a la correspondiente tanatosala, pensaba yo en escribir en el blog algo sobre la reencarnación. No recuerdo ahora mismo cómo empezó todo. Quizás debió ser en alguno de los viajes en coche de aquella tarde, quizás debí pensar que todo el mundo tiene que afrontar en un momento dado la posibilidad de estar cara a cara con la muerte. O al menos de estar viéndola por el espejo retrovisor. Evidentemente si me pasara a mí ahora, sería una gran putada. Joven, recién casado, en posiblemente el mejor momento a nivel personal ... pero me gustaría pensar que lo afrontaría moderadamente bien. Bueno, ya sé cómo empezó todo. Empezó con este interesante vídeo
http://www.clarin.com/shared/v8.1/swf/fullscreen_video.html?archivo=http://videosfla.uigc.net/2008/07/29/rp.flv. Una vez visto, hay poco más que explicar.

Reflexionando sobre la muerte de mi vecino, el vídeo y demás, llegué a pensar sobre la reencarnación. Yo creo que ahora soy esencialmente agnóstico y añado lo del esencialmente porque en su momento no lo era y veo complicado desligarse completamente de una creencia así. El caso es que el agnosticismo me hace pensar que me da igual si hay algo después de la vida (mejor que de la muerte), creo que hay que intentar que el mundo cuando te vayas sea un poquito mejor y ya está. De hecho nunca lo había pensado así pero realmente habrá vida después de nuestra vida. Otra cosa es que nosotros la vivamos de alguna forma o no. Alguien que crea en la reencarnación diría que sí.

En este sentido, siempre me ha llamado la atención que la gente que dice haberse reencarnado y recordar cosas de aquella vida mediante hipnosis, normalmente dice haber sido Napoleón (estoy exagerando) o similar en una vida anterior. Pocos dicen haber sido alguien sin ningún tipo de oficio, vagando por las calles de una incipiente ciudad o un esclavo o una prostituta o un lisiado que malvivía o un obrero que trabajaba 16 horas diarias o ... pero teniendo en cuenta el ritmo de crecimiento de la población mundial es cuando mínimo cuestionable no solo haber sido un personaje famoso sino simplemente haber sido:
http://es.wikipedia.org/wiki/Poblaci%C3%B3n_mundial

Precisamente esta mañana lo pensaba durante una parada del partido de fútbol. ¡¡¡Qué suerte tenemos de haber nacido en este lugar y este tiempo, todo a la vez. Tenemos cientos no, miles de parabienes y ningún motivo para quejarnos. La sola posibilidad de tener tiempo libre para poder correr detrás de una pelota es, con mucho, para darse con un canto en los dientes.

Un saludo, Domingo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Plantar un libro

No sé si debería empezar con el juego de palabras de: plantar un libro, escribir un niño, tener un árbol o alguno similar. Y como no sé si debiera pues así empiezo y ya está.

Un compañero de trabajo, al que no conozco mucho, tenía un blog con una imagen donde aparecían tachadas las cosas que había conseguido: tener un hijo, plantar un árbol, escribir un blog (en vez de libro, claro está). Así que, puestos a ampliar la frase original, yo me he permitido también alterar el orden de los verbos y no solo eso, también analizar qué es lo que queda.

Plantar un libro: ciertamente no tiene mucho sentido. Como mucho, escribir uno y que resultara ser de cierto éxito. Según Google, actualmente hay (no sé si el número irá cambiando periódicamente) 129.864.880 libros publicados, entendiendo como libro ese ente abstracto con cuya concretización física a base de celulitis, digo celulosa, nos pasamos las horas y las horas.

Pues bien, de esos casi 130 millones de libros, ciertamente alguno habrá bueno y, sin que una cosa tenga que ver con la otra, alguno será leído masivamente. Como los árboles, algunos de esos libros pueden llegar a tener varias centenas de años y estar todavía en plena forma. Otros, en cambio, será por el exceso de riego, por la falta de abono o simplemente porque la tundra siberiana no les viene bien, morirán, o casi, al cabo de unos pocos años.

Tener un libro: Ahora con las versiones digitales ya no está tan claro lo que es "tener" un libro. Creo que Amazon había sacado una nueva versión de Kindle por unos 100 euros. Yo por ahora seguiré talando árboles o al menos leyendo los ya talados. Aunque, en un futuro, ¿quién sabe?.

Escribir un libro: Un blog no es un libro ... ni se le parece. Ya he comentado que me gustaría alguna vez recopilar este y, sin duda, un libro sería el formato más adecuado. Eso sí, libro de papel, para libro digital ya está el blog ... digo yo. Así que escribir un libro está todavía en el debe (o en el haber, según se mire). La verdad es que no me considero actualmente capacitado para escribir un libro. Al menos no para escribir un libro que me gustara leer. Cuando he escrito cualquiera de los mini-relatos, incluso cuando escribo en el blog, una buena parte del tiempo se va en documentación. La ventaja de saber, en general, buscar es que llegado el momento puedes salir del apuro. Sin embargo, no es en absoluto comparable a "saber" a secas.
¿Y se puede escribir un libro sin tener que llevar a cabo una labor de documentación encomiable?. Pues supongo que sí. De hecho, una compañera de trabajo escribió uno, aunque no sé cómo es. También es cierto que ella usó las bajas maternales para ello. A pesar de todo, 8 meses cuidando a dos niños se me antoja muy poco tiempo para escribir un buen libro.

Volviendo al tema, muchas veces me encuentro a mí mismo buscando alguna idea que me pudiera servir para un hipotético futuro libro y todo me parece muy trillado. El otro día sí que se me ocurrió una algo más original pero que no tengo muy claro que gustara a todo el mundo. En general la gente no suele gustar de la recursividad aunque hay bastantes obras, incluso alguna de cine que se atreve. Por supuesto la mayoría me gustaron mucho.

Plantar un árbol: teóricamente es la más fácil aunque tampoco es que sea trivial. ¿Dónde plantas un árbol? ¿qué árbol plantas, qué cuidados necesitas, usas semillas, plantones ...?. Yo estoy por plantar uno, cuando tenga hijos, intentar plantarlo usando semillas y que ellos vean su evolución. ¿Dónde?. Eso ya lo hablaré con mi mujer aunque una opción es empezar en la jardinera y acabar donde sea.

Tener un árbol: Eso sí que lo tengo ya. Más concretamente es un "naranjo" que da "kilos y kilos" de mandarinas. O al menos eso decía el anterior dueño. Bromas aparte, no aptas para neófitos, creo que será verdad. El mandarino está cargado este año y me da que me voy a hinchar ;-). También tengo otro árbol, el bonsái que parece cualquier cosa menos un bonsái. Hay que ver cómo le ha sentado el cambio a la jardinera al "jodío". Las ramas son larguísimas y más que se van a hacer. Cuando me toque podarlo me va a dar algo. Llegado el momento no sé si lo dejaré en la jardinera o lo trasplantaré a algún lado.

Escribir un árbol: Eso nunca lo he hecho. Como mucho no sé si alguna vez, de niño, habré lesionado alguno para ver cómo le salía la resina. De mayor, no es que haya lesionado pero sí que he podado ligeramente el mandarino. Ahh, y el bonsái. Que se me había olvidado en el apartado anterior y procedo a añadirlo.

Plantar un niño: Bueno, si lo consideramos como el paso previo a tenerlo, sin duda no me queda sino aprender de los amigos que últimamente están quedando embarazados. Ya les preguntaré a ver qué están haciendo :-O. Aunque uno me dijo que lo consideraba una lotería, que
él "metía" y esperaba a ver si le tocaba. Parece ser que sí que le ha tocado, esperemos que todo vaya bien :-). Otros en cambio dicen que no es necesario "buscarlo", que basta con dejar que te "encuentre". Claro que pasándolo al argot "silvítico" (silvicultural, silvicultúrico o simplemente selvático) más que plantarlo sería "plantearlo" :-).

Tener un niño: Todo llegará ...

Escribir un niño: Sí, eso me falta, todavía no lo tengo y voy a empezar a buscarle tatuajes ... Aunque, ahora que caigo, si a diferencia de su padre está preocupado por la caída del cabello, le aconsejaré que se tatúe una buena melena :-P.

Un saludo, Domingo.

sábado, 12 de junio de 2010

El otro viaje

Ayer fuimos a ver las fotos del álbum de boda y la verdad es que el Paint Shop Pro o el Photoshop o como se llame el software que utilicen está muy bien. Una vez que tengamos el álbum y colguemos algún cuadro ... ya faltará menos para tener la casa terminada. Tampoco es que falte mucho, pero sí algunos de esos retoques que faltan en cualquier sitio, sobre todo si solo llevas viviendo un mes allí.

Y es que realmente hace poco más de un mes que volvimos de Roma y escaso mes y medio desde que empezó "el otro viaje". Muchas de las personas que me encuentro me preguntan lo lógico, que qué tal todo, si todavía nos aguantamos y esas cosas. Le llevaba yo algo para comer el otro día a mi mujer y mi cuñado el otro día me decía que eso pasaba pronto. Y es lo más probable, todas las cosas que pasan a toda la gente son susceptibles de pasarte a ti y más temprano que tarde.

En cualquier caso, el "otro viaje" empezó muy bien y, por suerte (malo sería si no fuera así), todavía sigue así. Me lo había prometido y posiblemente este es el momento de empezar a pagar la promesa. El día de la boda empezó conmigo levantándome a casi la misma hora de siempre, poniéndome el traje, cogiendo el centro de flores, que no manchaban porque la florista había cortado lo que podía manchar. Nos metimos en el coche del novio, que era el de mi tío y pusimos rumbo al lugar donde iba a celebrarse la ceremonia. En el camino mis tíos y mi madre hablaron, como no podía ser de otra forma, de mi otro tío, el que murió el año pasado. La verdad es que en ese momento las lágrimas intentaron jugarme una mala pasada, pero al final se lo pensaron mejor y se contuvieron.

Llegué a la hora prevista y allí estaban esperando los fotógrafos. Les dije que esperaran que tenía que llevar el paño para la mesa/altar y el centro de flores. Los dejé, saludé a los amigos que estaban ya por allí, escuché a alguien que posiblemente era una tía de mi mujer decir algo así como :"hoy está Juanjo, eso van a ser 10 minutos". Me alegré pues hasta entonces cabía la posibilidad de que fuera el alcalde y su hora de ceremonia. Volví sobre mis pasos para, junto a mi madre, hacer el paseíllo de entrada. Cientos de fotos a diestra y siniestra, intentando en cada momento mirar a la cámara que iba a disparar (aunque da igual porque luego aprovechan las fotos donde miras a otra parte para hacer montajes).

Una vez acabado, yo creo que no tuve que esperar mucho, prácticamente nada (nos habían dicho que fuéramos puntuales) para verla aparecer. La verdad es que no reconocía el vestido pero tampoco esperaba hacerlo pues yo tengo muy mala memoria para eso y había visto un dibujo o una foto hacía un montón de meses. Luego mi mujer, o la que en unos minutos lo sería, apareció. Estaba realmente guapa y parecía llevar algo así como extensiones, aunque no lo eran, era su pelo natural.

Llegó dando su paseo y una vez allí, visto que no había otra cosa más que hacer, nos casamos. Y nos casamos en lo que realmente puede llamarse "una boda relámpago" porque el ceremoniante debía tener prisa (o quizás era así, tal como había escuchado antes) y fue todo un visto y no visto. Un par de intercambio de palabras, la lectura de otro par de artículos del código civil, los anillos que aparecieron sin problema, intercambio de los mismos y ... "podéis besaros".

Así que ya está; tanto tiempo de preparativos (tampoco tanto), tantas prisas, tantas obras en la casa y en 10 minutos escasos ... pero no voy a ser yo quien se queje, si hubiera tenido que decidir cómo quería la ceremonia, la hubiera elegido así :-). Yo creo que hasta nos ahorramos la cuña publicitaria habitual en estas lides.

Una vez casados, besos y abrazos por todos los lados, la gente apretando la mano y el anillo clavándoseme en el meñique. Fotos a diestro y siniestro, fotos profesionales para el álbum que incluyeron desandar lo andado por aquel jardín parándonos cada cierto tiempo y posando en tal o cual postura. Y, por último, el arroz. Yo, como buen galán, salí primero dispuesto a recibir la metralla. Y a fe que lo conseguí. Durante todo el día la chaqueta quedaría absolutamente blanquecina a causa de los impactos del cereal que constituye la dieta fundamental de millones y millones de chinos.

A pesar de todo, mi sacrificio fue en vano. El arroz también alcanzó a mi esposa, quedando incrustado en los sitios más insospechados. Empezando por el peinado (yo había sido más cuidadoso y elegí para la ocasión un modelo más aerodinámico) y acabando por cualquier pliegue o repliegue del vestido, ya fuera por dentro o por fuera.

De ahí, a las fotos artísticas. El lugar elegido, un campo de golf. Allí estaba yo con los palos que habían traído. Pelotas no trajeron pero porque se ve que las prefieren digitales. Allí pedimos permiso y nos dejaron pasar amablemente para hacer fotos en el green, junto al bunker, en frente de la laguna, entre las ramas de unos sauces ... y montados en el carrito, claro está. El hijo del fotógrafo, fotógrafo a la sazón, paró a un amable guiri y le intentó pedir el carro un momento. Visto que ni el fotógrafo hablaba el idioma de Shakespeare ni el simpático guiri el de Cervantes, me ofrecí como intérprete. Le expliqué la situación y, muy amablemente, accedió a dejarnos el carrito unos minutos. Como agradecimiento el fotógrafo nos hizo una foto juntos y le dijo que se pasara por la tienda que se la regalaba. Se lo intenté explicar pero creo que le hacía más ilusión jugar al golf que coger una foto con un par de recién casados a los que no conocía de nada.

Una vez gastados todos los carretes de la cámara digital, pusimos proa al lugar donde se iba a celebrar el banquete. Nosotros cogimos un atajo que nos debía llevar allí antes que los fotógrafos pero ... cuando llegamos nosotros ellos ya estaban allí. Se ve que el BMW antiguo que tienen todavía tira bastante bien.

Llegamos y allí estaba la gente, a punto de entrar en el salón, pasando calor. Bueno, he de decir que, afortunadamente, el día fue magnífico, soleado y con el calor muy soportable. Llegamos, probamos algunos de los canapés, me pedí una copa de agua (dando el cante, para variar), saludamos a los que pudimos y, de repente, nos vemos solos fuera, esperando hasta que nos dijeran que podíamos entrar. No recuerdo pero supongo que fue "Carmelo" el que nos hizo la seña y anunció nuestra entrada. Nos sentamos en la mesa presidencial y casi sin solución de continuidad a comer.

El lenguado estaba buenísimo, el sorbete muy bueno (aunque creo que me había gustado más el de la prueba) y ... llegó la carne. La carne estaba buena aunque definitivamente sí que creo que estaba más dura que la que habíamos comido un par de semanas antes. Pero no era ese el problema, el problema más bien fue que le pregunto a mi mujer ... "¿Esto era solomillo de ternera o de cerdo?". A lo que ella contestó lo que yo temía, que era de cerdo/jalufo.

Cuando pedimos los menús especiales habíamos tenido la precaución de contar los vegetarianos ... pero no los musulmanes, judíos o personas con intolerancia al bicho que sí habían podido asistir. En ese momento me acordé de Amjad y de cómo él, el colmo de la prudencia, probablemente no dijera nada. Así que llamé a Carmelo y le dije que por favor le pusieran otra cosa. Le llevaron una piña con su salsa rosa y quizás sus gambas. Entonces me miró y yo le pedí perdón por el fallo. Bueno, dentro de lo que cabe, tampoco fue tan grave.

Terminó la comida y llegó el momento de la tarta y los regalos o los regalos y la tarta. Elegimos que fuera regalos y tarta. Di un primer viaje al coche por los regalos y luego varios de ida y vuelta hasta que todo el mundo tuvo su regalo. Ahí lamenté no poder tener tiempo para hablar. Es lo único que lamenté ese día. Y mira que no eran muchos, pero es imposible hablar mínimamente con todos. Con algunos yo creo que ni hablé. Pero bueno, el tener a todo el mundo allí creo que compensa con creces ese pequeño sinsabor.

Tras los regalos, la tarta y el show. No hubo baile ya que es un arte que ninguno de los dos dominábamos (yo menos, todo hay que decirlo) y eso implicaba hacer un poco el ridículo. En mi caso esto último tampoco era un problema así que la ausencia de baile hay que achacársela simplemente a mi escasa habilidad para el baile que hubiera causado que aquello no fuera ni un baile ni nada. Así que pasamos directamente a cortar la tarta. Lo escenificamos y, cuando Carmelo se iba a marchar, le pedí el micrófono. Mis compañeros de trabajo hicieron la ola. Son los únicos que conocen esa faceta algo más a fondo.

Empecé mi alocución dando las gracias a todos por venir y pidiendo disculpas porque había preparado una tontería, una simpática y acrónima rima, para decirla y no sabía dónde la había metido. La alocución no hubiera llamado la atención de Fidel Castro a quien ese tiempo no hubiera dado casi ni para decir hola. Así que nada, tras agradecer a la gente, nos fuimos para mi sitio y entonces caí en la cuenta. El papelito donde lo había apuntado estaba en la chaqueta y la chaqueta estaba en la silla desde que me la quité porque hacía calor. Así que antes de sentarme, revisé el bolsillo y ... allí estaba. Sin atisbo alguno de vergüenza, volví a pedir el micro y me dirigí de nuevo a los asistentes. Les expliqué que ya la había encontrado (obviamente se rieron) y pasé a leer lo siguiente:

Venidos por mil y un caminos
Invitados no, familia, amigos
Vistiendo las mejores ropas,
Alcemos a una las copas.

No puedo disimular la alegría,
La miro a la cara y de frente,
Olvidemos las penas este día,
Sublimes serán los siguientes.

Nadie escape al mágico instante,
Os deseamos, agradecidos,
Vivir aprendiendo del antes,
Intentando mejorar lo vivido,
Otrora dos novios amantes,
Somos ya, mujer y marido.

Y sinceramente no recuerdo qué hicieron o dijeron. Solo que cuando dije lo de alzar las copas alcé el micrófono (otra vez risas generales) y que al final lo sellamos con un beso. Tras eso, a comer tarta se ha dicho. Y tras la tarta, la barra libre y los dos o tres licores de manzana sin alcohol que me metí entre pecho y espalda. Ahí pude hablar con algunos amigos, pero indudablemente no todos :-(.

Sobre las 7 y algo, debió empezar a dispersarse la manifestación. Intercambios de cosas entre los maleteros, despedidas varias y, con el deber ya cumplido, de vuelta a la casa. Llegando allí recibí la llamada de Manolo, que se encontraba en una situación similar. No iba a ser yo el único que se casara ese día ¿no? :-).

Bueno, creo que este ha sido el relato más o menos aséptico del día de mi boda. Faltan muchas cosas. Faltan incluso las fotos que tengo que subir a algún lado según me las vayan enviando, que la gente parece reacia a ello :-O. Falta, lo más importante, comentar el lado sentimental. Eso será en una próxima entrada.

Un saludo, Domingo.

sábado, 10 de abril de 2010

Cápsula del tiempo

¿A quién interesa el blog?. Pues obviamente a mí y a tres o cuatro amigos más. Pero ¿interesaría lo que escribo a un tataranieto?. Puede que sí; probablemente sí. Eso opinan también otras personas aunque hasta ahora nunca me lo había planteado. El caso es que, sobre todo de pequeño, me sentía moderadamente identificado con mi abuelo Domingo. Decían que de él había heredado las habilidades con las matemáticas porque "era muy bueno con el lápiz, en el bar, haciendo las cuentas".

No sé si eso es heredado de él, quizás sí, quizás sea solo capricho de la genética. Lo que es seguro que heredé de él es mi nombre. De habernos llamado los dos Juan o José supongo que también hubiera pasado pero con más motivo al ser un nombre poco común. Nombre con el que es fácil hacer bromas y que a un niño le puede hacerse sentir especial o puede deprimirlo ... supongo.

El caso es que probablemente sí, probablemente me hubiera gustado leer algo escrito por mi abuelo sobre todo si iba dirigido a mí. Ya con bisabuelo o un tatarabuelo no lo tengo tan claro. Supongo que depende de la época ... y de si el soporte físico o lógico es lo suficientemente duradero como para que llegue. De hecho ya había pensado en su momento imprimir el blog y hacer un libro para releerlo fundamentalmente yo. Ahora se abre la posibilidad de que quede en la biblioteca familiar para que lo lea la familia ... (permitidme un sonoro JA JA JA). La verdad es que no termino de ver claro que alguien quisiera leerlo todo, más bien trozos sueltos pero claro, ¿cómo saber qué trozos sueltos te pueden interesar si no lo has leído todo?.

Otra opción podría ser la de escribir algo destinado única y exclusivamente para ser leída por otras personas ... un blog aparte, que por ahora va a ser que no. Por ahora lo que puede que vaya haciendo es hacer entradas normales pero añadirles alguna etiqueta identificativa. Supongo que será algo que a la segunda vez olvidaré hacer pero bueno, lo intentaremos. Iniciamos aquí la cápsula del tiempo.

Un saludo, Domingo.